24 ene. 2008

El Olla de Habas, (III)

Segundo Acto:
Tiempo de las fiebres

Los tiempos de las fiebres, como solemos recordar aquella hermosa época de completa degeneración, fueron muy intensos. En toda la Río de Janeiro no había mas ley que la de los The Best, comandados por el inquebrantable liderazgo del Master hacíamos y deshacíamos a nuestro antojo, el parque del Perpetuo Socorro era el cuadrilátero ideal para las puñetizas y también para las “sesiones espiritistas” (léase chafería). La Música (un bar de mala muerte que quedaba casi llegando a la Av. 10 de Agosto) era el refugio obligado para contar y aliviar las penas de amor, “El Pollazo” (así le conocíamos a la discoteca Vibración que queda por el Puente del Guambra a lado del Pollo Don Pancho, todavía existe) era el mercado ideal para contrabandear los bienes de dudosa procedencia que llegaban a nuestras manos, también para la compra-venta de grifa y de vez en cuando hacerse algún levante de alguna verduga. Los Cosmos del Centro Comercial Miraflores (al tope de la Río de Janeiro) eran el punto de encuentro de la pata, quienes mientras explotábamos nuestras habilidades jugando alguna de las versiones de King of Fighters disponibles o el jueguito ese de las burbujas donde al final salían unas lluchas aprovechábamos el ambiente de hermandad que allí se respiraba para distendernos de las preocupaciones propias que como adolescentes pandilleros y precoces teníamos.

En todo este ámbito llegué a desarrollar una amistad muy cercana con el Olla de Habas, quien en un gesto de aprecio y buena voluntad me había escogido como su pupilo para aprender todo el “arte callejero” y las “normas básicas de supervivencia barrial”, adicionalmente fue él quien me preparó para mi “ceremonia de iniciación” en los The Best, ritual que consistía beber y fumar (no me pregunten que) exageradamente, sacarme la puta con todos los de la pata, para posteriormente cuando ya estaba con los nervios templados sacarle la puta al primer vago miembro de alguna pata rival (Los Lobos, Los Widers, Los Shadows... etc...) que se asome y finalmente cometer algún acto vandálico (pintar paredes, romper vidrios, estafarle al negro Aníbal, o algo así). Durante las dos semanas que El Olla de Habas me cogió a cargo aprendí que para sobrevivir en la calle mas que fuerza necesitas astucia, aprendí como derribar a un tipo de 1.80 o mas de estatura y salir ileso, aprendí como conseguir el número de teléfono de las locas de los colegios vespertinos que pasaban en los recorridos por las calles de Miraflores, aprendí como ser un galán de esquina a la salida de los colegios femeninos, aprendí a armar baretos y reconocer a los compradores/vendedores sin hacer mayores preguntas, aprendí que la ley de la calle es la única que siempre se cumple, aprendí que para salir vivo de una pelea con cuchillos es necesario aguantar unos cuantos navajazos en partes no esenciales del cuerpo para salir victorioso, pero la lección mas relevante que me dejó el Olla de Habas fue la siguiente:
Pase lo que pase nunca esperes que nadie te cubra la espalda, en este mundo los primeros que te dan la puñalada son los que dicen estar contigo
Jamás en mi vida esperé oír algo así de un tipo de mala calaña como era el Olla de Habas en esos tiempos.

Tercer Acto:
La iniciaición

El día de mi iniciación como miembro activo de los The Best llegó. Aquella noche me gradué de malviviente con todos los honores, tenía la cara hinchada y el cuerpo adolorido después de la tranquiza que me dieron esa sarta de desgraciados, casi me parto la frente noqueándole a cabezazos a un tipo de la pata de Los Lobos y no me pregunten como pero conseguí a vaca 3 botellas de Brandy Napoleón para culminar la noche de mi ingreso a la pata, adicionalmente para completar aquel glorioso día a pesar del demacrado estado de mi tez me fui de muchas con una longa medio guapa llamada Daysi que era bastonera del colegio 10 de Agosto (ese que queda a lado de la cancha de San Juan subiendo por la carchi).

Dentro de los The Best el Olla de Habas era uno de los tipos mas malos pero a la vez mas cagues de risa, era uno de los mas salvajes a la hora de una bronca pero era el que siempre metía los comentarios graciosos en cualquier conversación, a pesar de ser medio parecido a los cholos que salen en talk shows peruanos tenía un buen pegue con las chicas y en mas de una ocasión puso algunos de sus “culitos” como cariñosamente les llamaba a sus vaciles a disposición del resto del grupo.

Acto Final:
El Destierro

Según las versiones no oficiales un día estando en compañía del Pulga y el Bala U, luego de haberse triqueado hasta el cansancio estos tres personajes se encontraban deambulando por la zona en plena madrugada, de la nada aparecieron 2 tipos quienes dijeron ser agentes de la policía, alegaron que les estaban siguiendo la pista a una banda de asaltantes supuestamente comandados por el Olla de Habas, según los datos obtenidos posteriormente los aparecidos no eran agentes de policía sino parte de una banda de traficantes que operaban por el sector de La Mariscal que por alguna razón desconocida llegaron al barrio buscando quien sabe que. Ante el amedrentamiento de estos tipos y al darse cuenta que era cuento chino su supuesta identidad de agentes de policía, los tres colegas procedieron meterles puñetes por sabidos a los tipos en cuestión, uno de los cuales llevó la peor parte y según dicen estuvo hospitalizado casi un mes luego de las patadas que recibió en el rostro y la cabeza por parte del Olla de Habas y sus botas punta de acero. Este hecho propinó la persecución en busca de revancha por parte del afectado y sus compinches llegando al punto de casi atacar a la madre del Olla de Habas lo que motivó a su vez que el colega desaparezca de la ciudad para no ser vuelto a ver en muchos tiempo. El Olla de Habas se esfumó de l mapa y no volvimos a saber de él nunca más, ocasionalmente teníamos alguna noticia vaga de que andaba por la costa trabajando como bouncer de un chongo y que se había arrejuntado con una esmeraldeña.

Epílogo:
Hace pocos meses mientras esperaba un bus afuera del CCI se me acercó un tipo quien fingiendo una pistola con sus dedos me sorprendió diciendo “como es con esa tillas y esos tolones!!!”, era el Olla de Habas, irreconocible, usaba terno y corbata, llevaba el cabello corto, su manera de hablar era diferente, había mas formalidad y seriedad en sus palabras y su aspecto. Ahora trabajaba en un banco como supervisor de no se que pendejada, mencionó estar estudiando economía en la universidad, a la que finalmente pudo acceder luego de graduarse de bachiller en un colegio falseta de esos a distancia, se había puesto en contacto con El Chato (ahora abogado de la república) para que le ayude a tramitar el divorcio y la pensión alimenticia de una hija que afirmó tener, al preguntarle que diablos fue de su vida, donde se perdió todos estos años lo único que me dijo fue “ahí pues hermano... sobreviviendo como se pudo”, un auto detuvo su marcha, una tipa muy guapa lo manejaba, hizo luces, el Olla de Habas regresó a ver y dijo “me voy loco, ya llegó mi culito”, luego de un fuerte abrazo se subió al carro ofreciendo contactarse con El Chato para armar uno de estos días una “sesión” y recordar los viejos tiempos.

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