29 mar. 2012

Crónica de un malviviente: Día 4

Cuando empiezas a darte cuenta del daño que hiciste siempre es tarde, y así te des cuenta en ese momento igual no hay mucho que se pueda hacer.

Cuando amas a alguien debes evitar hacerle daño, pero ese mismo sentimiento tan complejo es el que hace que muchas veces las cosas se te vayan de las manos y tengas las peores actitudes e irremediablemente la cagues. 

Cuando ya la cagaste internamente empiezas a revolcarte en tu propia mierda y no sabes si justificarte, si decir que tenías razón, si echarte a morir, si ser indiferente, en fin no sabes nada, solo que la cagaste, la cereza del pastel es ser reincidente.

Con todo este antecedente viene lo peor, saber que perdiste, que fracasaste, que heriste y que el daño que causaste es demasiado grande como para soportarlo en silencio, en algún momento llegará la hora del desahogo, mientras tanto te sientes infame.

A cuatro dias del día cero y aún no salgo del shock, de a poco mi cerebro empieza a generar impulsos eléctricos que se convierten en pensamientos que me ayudan a moldear razones, argumentos y decisiones, me espanta saber que mas adelante mi cerebro generará tantas funciones cognitivas que colapsará por tanta información procesada, me empiezo a preparar para ese momento.

La experiencia adquirida te vuelve sabio, cuando afrontas una situación que ya has vivido antes sabes como manejarla por mas intensa que sea, cuando eres novato pagas piso y terminas embarrado de mierda hasta las orejas, la experiencia te enseña a ensuciarte lo menos posible y levantarte lo mas rápido que puedas.

Esto recién empieza, trato de fortalecerme para afrontarlo, los diablos que llevo adentro irán saliendo y habrá que asegurarse que ya no hagan daño a nadie.

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