4 de jul. de 2007

El Bulín: antecedentes, definición y reglas básicas

De niño y al principio de mi adolescencia vi en la tele y en películas bastantes cosas del estilo: “que bakan!!! algun día debo hacerlo/tenerlo!!! yo también quiero ser así cuando sea grande!!!”. Han pasado los años y hay situaciones que por inverosímiles y estúpidas nunca se harán realidad como por ejemplo:
- montar la nave flamífera y deambular por el universo matando monstruos con la lanza triónica (esto es una completa locura)
- jamás podré tener esqueleto de adamantium (ese maldito metal no existe)
- nunca me podré convertir en pantera como Manimal (ahora que lo pienso para que chucha quería ser pantera?!?!?!)
- jamás podré tener una aventura erótico-carnal-masoquista con Ginger Lynn (vive lejazos, está vieja y es un poco puta)
- peor he de poder aterrizar en helicóptero en medio del suburbio guayaquileño y que el populacho me aclame (soy LOCO pero no tanto)
- tampoco podré ser el hombre Electrolux (me vería ridículo tratando de vender aspiradoras cantando esa mugrosa canción)

Pero hay otras cosas que si he podido hacer realidad tales como:

- Sobrevivir a la persecución de una pandilla y sacarles la puta a unos mafiosos como en Judgement Night
- Meter un gol como el de Maradona en el partido contra Inglaterra en México ‘86
- Hacerme gallero como en La Caponera
- Tener una aventura con una mujer mucho mayor que yo y sacar provecho económico de eso, al estilo telenovela venezolana
- Hacer un gol pateando el tiro del tigre como Steve Hyuga
- Decirle a una tipa: “Me han dejado plantado otras veces, pero nunca cuando estaba siendo tan encantador” como Deckard en Blade Runner y luego añadir “hasta la vista baby” como Terminator
Pero todo lo descrito anteriormente no es un ápice comparable con una de las aspiraciones mas nobles que tuve desde mi infancia: tener un Bulín. Hace algún tiempo una dama de la costa hacia referencia a los lugares de apareamiento preferidos por la raza humana, por falta de conocimiento o quizá por tener suficiente criterio y no haber pasado parte de su infancia y juventud (como yo) viendo las ocurrentes e hilarantes películas de los incomparables Jorge Porcel y Alberto Olmedo desconocía la existencia del vocablo de origen porteño Bulín y por ende su acepción, la misma que paso a poner en su conocimiento a continuación:

Bulín:
“Nombre dado al apartamento o habitación, especialmente de soltero cuya finalidad principal es servir de refugio para encuentros amorosos.”


Ojo no me estoy refiriendo a un departamento de soltero como el que muchos de ustedes tendrán o a la habitación alquilada del estudiante de provincia que viene a instruirse en la capital, tampoco hablo de quedarse una noche o fin de semana solo en la casa sin los padres o cuidando la propiedad de algún pariente o amigo y aprovechar la oportunidad para meter (literalmente hablando) a una nena.

El concepto del Bulín es algo que trasciende mas allá de las expectativas que cualquiera de ustedes apreciados lectores puede tener. Voy a proceder a enumerar algunos puntos que darán una explicación mas amplia acerca de la diferencia entre un Bulín y cualquier otra construcción arquitectónica en la cual una pareja se junta para tener sus momentos híbridos (siempre quise decir esto!!!) y ratificarán la necesidad primordial de tener uno de estos.

1.- El Bulín no es una vivienda, a pesar de que tenga todos los elementos básicos que un ser humano necesita para habitarlo, jamás puede constituirse en domicilio permanente y menos en hogar del propietario o alguno de sus levantes.

2.- El Bulín debe ubicarse en una zona urbano-residencial de fácil acceso ya sea para el transporte público como el particular, pero nunca podrá estar cerca de lugares de concentración masiva tales como: centros comerciales, cines, recintos deportivos, etc... Obviamente el factor clandestinidad juega un papel importantísimo.

3.- El Bulín debe estar provisto de todo el mobiliario, enceres y servicios normales y necesarios que un hogar normal posee: refrigeradora, cocina, microondas, muebles de sala, comedor, dormitorio, agua caliente, luz eléctrica, baño completo (si es con tina o yacuzzi mucho mejor), televisión por cable o una surtida colección de películas de Mario Salieri y/o Tinto Brass, muchos condones y un surtido amplio de juguetes y lencería erótica. Una buena reserva de licores es indispensable.

4.- El Bulín puede usarse a cualquier hora, cualquier día y con cualquier tipo de mujer. Se admite solo en casos especiales la presencia de uno o máximo dos amigos de entrañable confianza con su respectiva pareja a fin de armar una buena orgía.

5.- El dueño del Bulín siempre será algún personaje ficticio (el cuñado de la prima del segundo marido de mi Tía Pancracia) o ausente (nómbrese aquí a algún migrante), nunca se debe declarar la propiedad del lugar y en lo posible evitar llevar mas de una vez a la misma mujer.

6.- El aseo del Bulín debe ser impecable y correrá por cuenta propia antes, durante y después de haber gozado con alguna nena. El aseo es fundamental a fin de causar una buena imagen.

7.- Todas las cuentas del Bulín deben estar pagadas a tiempo, bajo ningún concepto pueden cortar la luz o el agua, pague sus consumos oportunamente.

8.- Es preferible que el Bulín sea personal y exclusivo, es admisible que se comparta la propiedad de un sitio así con uno o en el peor de los casos dos amigos de absoluta confianza. Se establecerá cronogramas para su uso y se crearán códigos secretos para manifestar al copropietario la intención firme de uso.

9.- El Bulín no admite reclamos ni se responsabiliza por objetos y/o prendas que alguna asistente haya olvidado, pero en caso de que algún daño a la integridad del lugar producido por la invitada de turno ésta asumirá sin lugar a queja los costos que se generen.

10.- El uso del Bulín es limitado, se extiende de un par de horas a máximo un día (dependiendo del nivel de quesura), jamás se podrá usar para pasar fines de semana completos o algo mas extenso que lo señalado.
Afortunados aquellos que gozamos de un Bulín... he dicho!!!
comentarios, puteadas y sugerencias allá donde usted sabe