El País de los Sueños Era un inmenso campamento al aire libre. De las galeras de los mago, brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueńos en canje. Había quien quería cambiar un sueńo de viajes por un sueńo de amores, y había quien ofrecía un sueńo para reír en trueque por un sueńo para llorar un llanto bien gustoso. Un seńor andaba por ahí buscando los pedacitos de su sueńo, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el seńor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores. El aguatero de los sueńos llevaba agua a quienes sentían sed mientras dormían, Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas. Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueńos, con todos sus personajes: los sueńos salían del pelo y se iban al aire. Tomado de "El Libro de los Abrazos" de Eduardo Galeano |
"La libertad no consiste en sortear abismos, sino en atreverse a vivir auténticamente."
21 sept 2005
EL PAIS DE LOS SUEÑOS
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