17 abr. 2012

Crónica de un malviviente: Día 23

Es dificil y muy hecho verga hacerse el loco de las cosas que suceden, duele literal y figurativamente mantener la cabeza en alto, pero ¿qué mas se puede hacer?. En un par de ocasiones similares me eché a morir, me atormenté, y solo conseguí cagarme emocionalmente mas de lo que ya estaba. Tampoco es que me vale verga el asunto, al contrario recién estoy saliendo del K.O. en el que quedé.

Pensaba escribir día a día sobre todas las cosas que me ocurrían, sobre como evolucionaba, o mejor dicho involucionaba todo luego del día cero, fue imposible. Desahogarse frente a un teclado es un ejercicio bastante patético, pero heme aquí hablando tan ambiguamente de esta miserable situación.

Nunca fue lo mismo, nunca iba a serlo, la magia de ese tiempo inicial se quedó ahí, jamás se podrá igualar, me duele y siempre me va a doler recordar que no tomé las decisiones que debía en los momentos que debía, que no me entregué completamente a esto, que mi falta de compromiso creo un sendero de caminos bifurcados. Me alejé, me encerré en mi mundo de penas y alegrías, soñé demasiado y cuando quise despertar y poner los pies en la tierra vi una realidad aplastante que distaba tanto de las ilusiones que se habían creado. No tuve paciencia y aquellla recompensa que te espera luego de practicar noblemente esa virtud nunca llegó.

Me sentí ridiculizado, burlado y menospreciado aquella última vez. Me lo merecía por gil, por no abrir la puerta completamente y dejar apenas un espacio minúsculo en la ventana trasera de mi vida. Muchas veces me quejé de cosas sin sentido y bastantes más protesté con justicia, ¿pero qué mas podía pedir si yo tampoco dí paso a las continuas señales directas y tácitas que recibía?.

El tiempo y la distancia son variables de una ecuación donde debía probar todas las destrezas adquiridas, no pude. Había solo un planteamiento correcto y yo me fui por la tangente donde obtuve resultados que en nada se acercaban a la solución correcta de aquel único problema que se planteó como examen final de esta etapa tan intensa de mi vida.

Amar a alguien es algo tan intenso, tan grande, tan emocionante y tan completo que cuando lo sientes en todas las células de tu cuerpo, en cada uno de tus pensamientos es inevitable que no te duela añorar en los momentos mas insignificantes y darte cuenta que lo único que tienes para compensarlo son minutos de celular, una conexión a inernet y una fecha programada con bastante anticipación. Excusa tan barata y absurda, pero es lo que se me ocurre entre montones de cosas mas que se dijeron en su momento y solo harían mas bulto entre estas lamentables líneas que escribo.

Debería hablar de todos los bellos y maravillosos momentos compartidos, de todas las cosas buenas que se compartieron y de todos aquellos sucesos y detalles grandes y pequeños que marcaron para siempre todo esto, pero me lo guardo, porque si lo saco me quedaré sin nada, y no quiero deshacerme de todo lo grandioso que quedó en mi memoria y mis sentimientos.

Haber ocupado el tiempo y la cabeza en montones de cosas ayuda un poco a cansarse y no pensar mucho, pero en los momentos de soledad todo vuelve y te martilla el cerebro. Y el orgullo, el puto y maldito orgullo y esa verguenza cojuda de saber que la cagaste hacen que las plabras no salgan. Me pregunto ¿qué carajos cambiaría si dijera algo?. Desde hace mucho tiempo solo había inconformidad, individualismo y faltaba paciencia.

Y así con todo eso llegó el día cero, bienhecho por cojudo, lo que jamás quise volver a oír lo escuché, lo que jamás debía decir lo dije. Y me hace falta todo lo que había, saber que alguien estaba ahí aunque no en la forma en la que yo quiero pero estaba, saber que signficaba algo para alguien aunque no en la forma en que debía significar por mis continuos errores tambien hace falta hoy. Nunca debieron bifurcarse los caminos, no de esta forma, no con un "hasta aqui llegué".

¿Es esta crónica con ese título tan imbécil realmente el final?. Y en realidad aparte de amor, mi comportamiento filático y mi eterno pesimismo ¿qué puedo realmente dar? si cuando el camino se bifurcó, al principio las cosas no salieron, pero luego todo fue mejorando por allá al punto que ya no fue necesario trabajar en equipo para conseguir importantes logros, sino que el egoismo hizo jalar el agua al molino mas cercano.

Hace mucho dejé de ser lo que una vez fui, nunca me volví a sentir como una vez estuve, cambié y mejoré solo para mí, no para el resto. Sentir que le cortas las alas a alguien es tan frustrante, ver que ese alguien se esmeraba mas en sus cosas cuando estaba lejos de ti que contigo te deja dudas sobre que tan buena es tu influencia sobre alguien y con dudas todo se va a la verga, regla inevitable.

Por amor propio y por razones que van mas allá de esta crónica que no sirve para nada hoy tengo y voy a seguir con la cabeza en alto, en silencio, proque si abro la boca voy a repetir discursos caducados, no tengo mas que ofrecer, di lo que tenía y no alcanzó. Había tantas cosas guardadas que no debían salir de esa forma aquel día cero, pero salieron y 23 días después aquí estoy callado, soportando el "hasta aquí llego", con rabia, dolor y decepción.